Llévame a cantar,
tú que sabes cómo canto.
Llévame a expresar
alegrías y no llanto.
Tú que me conoces
sácame de aquí,
llévame muy lejos,
lejos, por ahí.
No me hace falta
mucho, de verdad.
Sólo una guitarra
y seguridad.
Llévame muy lejos,
lejos, nada más.
Donde los espejos
dejen de brillar...
Mostrando cruda realidad.


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