martes 5 de abril de 2011

Secuéstrame

Llévame a cantar,

tú que sabes cómo canto.

Llévame a expresar

alegrías y no llanto.

Tú que me conoces

sácame de aquí,

llévame muy lejos,

lejos, por ahí.


No me hace falta

mucho, de verdad.

Sólo una guitarra

y seguridad.

Llévame muy lejos,

lejos, nada más.

Donde los espejos

dejen de brillar...


Mostrando cruda realidad.

lunes 21 de septiembre de 2009

Mi madre

Moral de Calatrava, 1954.
-¡La bruja, la bruja, la bruja!-gritaban mientras la perseguían tirándole piedrecitas-Ahí va la bruja, sí, sí, es una bruja, todos lo dicen...-
Esas palabras han quedado en el recuerdo de mi madre que, a sus casi setenta años, sigue siendo una adolescente. Nacida en un pueblo en los años cuarenta, recién terminada la guerra civil y bajo la protección de su padre, seguidor del caudillo y teniente alcalde de Moral de Calatrava, provincia de Ciudad Real, sus ojos azules color del mar que tardaría veinte años en conocer y el pelo rubio como la tierra de La Mancha, hacían de mi madre un ser extraño para todos los habitantes del pueblo. En invierno, su familia se trasladaba a la capital de España para que los pequeños asistieran a la escuela pero, el verano y finales, época de recogida de los viñedos que su padre tenía, se veían obligados a estar en el pueblo hasta que la cosecha era recogida. Si ya en Madrid destacaba por su belleza, en el pueblo aquello sólo tenía una explicación para los niños y las niñas que, llenas de envidia, veían como esa princesita llegaba al pueblo y captaba todas las miradas y piropos de los mayores. Mi madre, a pesar de ser un ángel, era una bruja.
-¡Dejadme en paz por favor!-lloraba huyendo de las piedras, y corría a refugiarse en la iglesia, cuyo patio daba directamente a su casa. Aquello suponía un gran esfuerzo por su parte pues, desde que viera a un primo suyo monaguillo columpiarse ahorcado en el campanario, pues se le enredaron las cuerdas en el cuello un día llamando a misa, para mi madre, la sola visión de aquella iglesia era motivo más que suficiente para tener horribles pesadillas por las noches. Una vez llegaba a la casa, cruzaba el corral donde su abuela y sus tías y primas y su hermana mayor cantaban canciones mientras desplumaban gallinas, pelaban patatas y reían con los cotilleos del pueblo. Subía los escalones de la casa de dos en dosy, sin mediar palabra, se metía en su habitación a llorar desconsoladamente. No comprendía por qué hasta sus primas se reían de ella y la llamaban la marquesa, ya que era la única que tenía dos vestidos para los domingos.

Madrid, 1954
Ese año, mi madre iba a una academia a aprender francés y hacer el bachiller, era la Academia de San ignacio. En uno de los descansos, mi madre fue al servicio, sin ser consciente de que en las sombras, un grupo de niñas la observaba. Estaba inclinada bebiendo agua del grifo cuando, sin saber de dónde ni por qué, unas manos salieron de la oscuridad y la empujaron contra la boca del grifo. Ella, con la boca sangrando por el golpe, se dió la vuelta a tiempo para ver cómo cuatro niñas le dieron golpes y patadas mientras le gritaban e insultaban. -¡Puta! ¡Así aprenderás a no quitarle el novio a nadie!-...se quedó sola, tirada en el suelo, llorando como siempre y sin saber qué novio, ni qué narices le acababa de ocurrir, todo su afán era parar la hemorragia del corte que tenía en el labio, que empezaba a hincharse como un globo. Más tarde se enteró de que un muchacho del barrio, del que una de sus compañeras estaba locamente enamorada, había dicho que era la muchachita más guapa que pisaba Madrid, y que no tardaría en conquistarla. Por supuesto mi madre nunca se le acercó, por miedo y porque quería demostrar a sus "amigas" que ella era una persona leal, lo cual, en lugar de mejorar la relación con ellas, sólo hizo que pensaran que, además, era una estrecha y una engreída que rechazaba los favores del chico más guapo del barrio.

Madrid 2005
Mi etapa madrileña ya se había terminado, y volvía con mucha experiencia y llena de ilusión por comenzar una nueva vida alejada del mundo de la moda, quería ser maestra, y mi hermana mayor me había acompañado a recoger mis pertenencias. Bajando camino de Sevilla, mi hermana se desvió para enseñarme el pueblo de mi madre, y la tumba de mis abuelos, a los que yo no conocí. Paseando por la plaza mi hermana me contaba cual era la casa de mi madre(junto a la iglesia) y recordé esas anécdotas que mi madre me contara y que yo ponía en duda pues no creía en tanta crueldad por parte de la gente. Nos paramos en una tiendecita a comprar unas soletillas del pueblo y darle una sorpresa a mi madre, pero la sorpresa nos la llevamos nosotras.
Allí, con unos cuarenta años y el acento que mi madre y mi tía Carmen habían heredado, nos atendía un señor que, al decirle de quién éramos hijas, nos contó que él, con cuatro o cinco años, era uno de los que la perseguía cantando la bruja la bruja y tirando piedrecitas a mi madre.-Era la mujer más guapa que he visto en mi vida- nos dijo, y supe entonces que el sufrimiento de mi madre era cierto, que todo esto...y mucho más que no puedo contar, ni quiero, eran la causa de ser una persona desconfiada de los demás, sobretodo, de las demás mujeres. LA envidia es el deporte nacional, se dice, ¿no?

viernes 16 de enero de 2009

Málaga


Cuando era pequeñita...me mandaron a la guerra, jejeje, no hombre no. Hay que ver, que es imposible que yo me ponga seria para decir nada, quizás porque no quiero mostrar mis debilidades, que suplo con una imagen simpática y dicharachera. Bueno, justificación de por qué voy a escribir esto: en estos días me he dado cuenta de que mucha gente no tiene una idea certera de quién soy, o de por qué soy como soy, así que me he decidido a relatar (brevemente, eso sí) cómo ha sido mi vida, a ver si así también hago un ejercicio de autorreconocimiento. La mañana del 26 de Agosto de 1978 mi madre se encontraba en casa cuando comenzaron las contracciones. Mi padre, que por aquél entonces empezaba a viajar a Sevilla asiduamente por razones de trabajo (y por otras que no voy a contar) no se encontraba en casa, así que, mi madre se fue con unas vecinas a la clínica Gálvez y mis hermanos, ya adolescentes, fueron después, cuando yo ya estaba en este mundo. Creo que el hecho de que mi padre no estuviera allí ya me marcó, aunque yo no lo supiera todavía. Pensaban que iba a ser un niño, porque le daba unas patadas tremendas a mi madre durante el embarazo, pero también creía mi madre que iba a ser una niña porque cuando mi hermana Beatriz, que tenía entonces 17 años, tocaba el piano, yo me revolvía en la tripa, contenta e inquieta...ese piano... Todavía sigo tocando ese viejo piano, un Steinberg de media cola, enoooooooooooooooorme, castillo de mi infancia, bajo el cual me gustaba meterme para jugar, e incluso donde los Reyes Magos dejaban sus regalos...algo muy distinto del uso que le daban mis hermanos, ya que lo usaban como refugio el día de las notas, con objeto de que mi padre no los alcanzara a darles unos azotes por haber suspendido... El caso es que, salvo por la boda de mi hermana, que yo entendía como una gran pérdida porque alguien se la llevaba muy lejos de mí y que me hizo llorar como un cochino en el matadero durante toda la ceremonia, mis primeros años en Málaga fueron bastante felices. Recuerdo mi primer triciclo, regalo de un papá noel esquivo que llamó a la puerta de casa una Nochebuena, y que mi padre, que ese día sí estaba en casa porque era su cumpleaños, tuvo que acompañarme a recoger porque yo pensaba que quien había llamado a la puerta era ese hombre peligroso al que JAMÁS, bajo ninguna circunstancia, yo le podía abrir sin un adulto en casa. También recuerdo una vez en que, al estar en el colegio Los Olivos de Málaga (colegio creo del Opus), vinieron unas niñas a pegarme porque mi padre era un rojo, a lo que yo decía ¡Pero si mi padre es moreno! Entonces, de la nada, surgió la hermana mayor de mi amiga Sandra, y les pegó un par de hostias bien dadas que me hicieron comprender que tenía que hacerme grande, fuerte y agresiva, si quería defenderme en el mundo.
Pero yo ya era grande, al menos eso me había dicho una cuidadora encargada de la sala de dormir la siesta, ya que yo tenía que dormir en las alfombrillas, en lugar de las tumbonas que había para las de mi clase. Al parecer la tiparraca (no encuentro otro calificativo) pensaba, por mi altura, que yo era mayor, y yo veía que mis compañeras dormían la siesta cómodamente en sus camitas mientras me moría de frío en las alfombras puestas sobre el duro suelo... ahí empecé a sufrir las consecuencias de mi tamaño, no había cumplido aún los cinco años.

jueves 18 de septiembre de 2008

MI MEJOR AMIGO


Hoy he pasado uno de los peores momentos de mi vida. Mi querido amigo del alma, mi compañero de senderismo, mi amor, mi dulzura...mi TODO...se ha ido. Se ha ido tranquilamente, dejando de sufrir, porque no es la muerte sino el cese del sufrimiento. El día 29 de septiembre se cumplen dos años de la muerte de mi padre, y hoy le ha tocado a mi amorcito. Se ha ido entre mis manos, he notado su último aliento, y cómo su cabeza se caía de entre mis dedos. Toda la vida he tenido perros, y siempre he dicho que cuando uno se muere, hay cientos que te esperan detrás de una verja en cualquiera de las cientos de protectoras que hay a nuestro alrededor. Pero no os quiero mentir, es muy duro, es desgarrador el dolor que me invade en estos momentos, su imagen se me repite una y otra vez en la cabeza...SI HASTA ESTE BLOG ES DE ÉL!!! Por eso os digo, amigos míos, que si alguna vez queréis tener un perro, no lo hagáis, a menos que seais fuertes, porque su pérdida es como la pérdida de un hermano, y es algo que no podemos evitar, y que, por razones biológicas, sufriremos más tarde o más temprano. Echaré de menos hasta sus "cuescos", que mira que olían mal, también sus ojos, su alegría al verme, sus orejas levantadas cuando cogía la correa, o cómo empujaba con su hocico la puerta para decirme "me meo, dame una vuelta" .
En definitiva, diez años de alegrías se pagan a un precio muy alto, y el alma la tengo tan negra como su nariz, y las piernas tan débiles como las suyas....
Te quiero Can, te quiero más que a mucha gente, y hubiera dado lo que fuese por salvarte la vida, pero no por prolongar tu agonía, perdóname si has sufrido más de lo que hubieras querido, y que sepas que en tu último suspiro, inhalé tu alma, para unirla a la mía. Adiós viejo compañero.


sábado 19 de abril de 2008

Decidme pues, si no es el himno más hermoso del planeta


Arriba, parias de la Tierra.
En pie, famélica legión.
Atruena la razón en marcha,

es el fin de la opresión.

Del pasado hay que hacer añicos,
legión esclava en pie a vencer,
el mundo va a cambiar de base,
los nada de hoy todo han de ser.

Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la internacional.

(bis)

Ni en dioses, reyes ni tribunos,
está el supremo salvador.
Nosotros mismos realicemos
el esfuerzo redentor.


Para hacer que el tirano caiga

y el mundo siervo liberar,
soplemos la potente fragua
que el hombre libre ha de forjar.


Agrupémonos todos,

en la lucha final.
El género humano

es la internacional.
(bis)
La ley nos burla y el Estado

oprime y sangra al productor.
Nos da derechos irrisorios,
no hay deberes del señor.

Basta ya de tutela odiosa,

que la igualdad ley ha de ser,
no más deberes sin derechos,

ningún derecho sin deber.

Agrupémonos todos,
en la lucha final.

El género humano
es la internacional.
(bis)

sábado 29 de diciembre de 2007

Roma en Navidad


AAAAAAAAAAAAAhg!!! Si ya es un incordio salir a la calle en Navidad, imaginad en una ciudad de 4 millones de habitantes!!
La verdad es que, en estos dìas, muchos han regresado a sus pueblos de origen, pero los hay que no, que tienen que salir a trabajar, a comprar regalos, a pasar tiempo con los nenes porque no hay cole...y por supuesto, nosotros:

LOS PUTOS TURISTAS.
Pobres de nosotros que tratamos de ver los monumentos del centro de la ciudad entre cientos de miles de personas que buscan terminar pronto con las obligaciones de regalitos...blablabla...para reunirse en casa, comer como siempre(como ogros) y jugar al pòker. Porque, si hay algo distinto entre un paìs y otro, es que aquì se cambian la guitarra y la pandereta por las cartas y las fichas, y en lugar de cantar villancicos, cantan los puntos: full, pòker, trìo de ases...blablabla... Pero eso sì, tienen las mismas discusiones familiares que comienzan por un comentario polìtico y terminan por echarse en cara que la suegra es la culpable de lo mal que van sus vidas. Pero eso sì, la luz debe ser màs barata, o el espìritu de navidad màs arraigado, porque todas las casas tienen la decoraciòn propia de estas fechas: Belèn, Arbolito, regalitos guardados junto al mismo...(muy americano cabe decir) Asì que, entre los lotes de comer y jugar hasta las seis siete del dìa siguiente; no hacen falta controles de alcoholemia porque no se bebe mucho para estar pendiente del juego, y lo que se bebe(que sigue siendo una cantidad considerable) se contrarresta con las ingentes cantidades de comida que todas las mujeres de la familia se preocupan por concinar y servir del mejor modo posible. Parece un poco machista, lo sè, pero lo cierto es que es la figura materna y femenina la que mueve el espìritu de navidad, y que sin estas, los peques no disfrutarìan de ...un poco de magia: la comida sale por todas partes, hay luces en los àrboles, y la gente no ve la tele...No parece verdaderamente MAGIA?

lunes 10 de diciembre de 2007